11 de junio 2020
DIA MUNDIAL DEL CÁNCER DE PRÓSTATA. ENTREVISTA EN "LA RAZÓN"
«El cáncer te recuerda que todos tenemos fecha
de caducidad»
Hace un año, Santiago Gómez fue operado de un tumor en la próstata;
ahora, más tranquilo y recuperándose de las secuelas, relata cómo fueron
aquellos días de incertidumbre y esperanza
Última
actualización:11-06-2020 | 06:32 H/
Santiago Gómez, de 69 años, cumplió esta semana un año desde que le diagnosticaron un tumor en la próstata/Foto: Jesús G. Feria/La Razón
Ángel Nieto
Lorasque- Madrid
Cuando
Santiago Gómez habla de su enfermedad, en lo primero que repara es en lo
importante de la prevención, en la necesidad de vigilar y permanecer atentos a
nuestro cuerpo. A este madrileño de 69 años es lo que le salvó. Desde los 50
años, él se sometía a los análisis del PSA (la prueba sanguínea del antígeno
prostático específico para detectar tumores en esta glándula masculina del
tamaño de una nuez), y fue hace un año cuando, en una revisión rutinaria, le
dijeron que el resultado comenzaba a ser preocupante. Pese a que no
superaba la línea roja de los cuatro nanogramos por mililitro, optaron por
hacerle una biopsia de próstata, «y la verdad que el resultado no fue bueno,
los dos lóbulos estaban muy tocados», dice.
Llegó el
diagnóstico: adenocarcinoma acinar de próstata grado/grupo 1 con patrones
histológicos con patrones histológicos de Gleason 3+3:6. «Dentro de lo malo,
estaba controlado, pero tras comunicarme lo que tenía venía todo lo demás: la
operación y la recuperación. Soy una persona fuerte y aunque no es agradable
que te digan que tienes cáncer, lo encajé bien. Cuando llegas a una edad
debes ser consciente que estas cosas pueden pasar, así que hay que asumirlo y
seguir las indicaciones médicas», relata.
Hoy se
celebra el Día Mundial del cáncer de próstata y Santiago quiere poner en
relieve su experiencia para que otros hombres que se encuentran en la misma
situación que él no pierdan la esperanza. «Aunque el cáncer te recuerda que
todos tenemos fecha de caducidad, nunca hay que dejar de lado la positividad»,
puntualiza. Cada año se diagnostican en España 25.000 nuevos casos, unos
900.000 en todo el mundo, es el cáncer más común entre hombres a partir de
los 45 años y las estadísticas son esperanzadoras pues el 75 % se recupera, es
decir tres de cuatro diagnosticados. Aun así, también deja las tristes cifras
de 5.555 fallecidos anuales.
El próximo
viernes, Santiago acudirá a su revisión trimestral, la cual, por el colapso
sanitario provocado por la crisis de la covid-19 se ha tenido que retrasar,
«confío en que todo irá bien, pero siempre vas un poco nervioso por si hay
alguna sorpresa», reconoce. Su «periplo» comenzó en junio de 2019 y el día 6 le
operaron en el Hospital San Rafael
de Madrid. «Antes de tomar la decisión de operarme estuve
barajando opciones, al final opté por la cirugía a través del Robot Da
Vinci, una técnica muy novedosa en la que la intervención la realiza el
cirujano, en mi caso el prestigioso doctor Ricardo García Navas, a través de un
robot. Es muy sofisticado, lo llaman el robot esclavo y lo mejor es la
precisión con la que opera. Tiene un giro de 365 grados, es alucinante»,
describe.
El refugio de la fe
Era la
primera vez que Santiago se sometía a una operación de este calado y pese a ser
un hombre fuerte que se refugia «en el apoyo de su mujer, sus hermanos y en la
fe», no pudo evitar las lágrimas cuando aquella tarde de verano le bajaban al
quirófano a las cuatro y media de la tarde. «Llegué con los ojos llenos de
lágrimas, pero no eran por miedo o pena, sino por todo el cariño que me estaban
mostrando mis seres queridos. No soy un tipo muy sentimental, pero cuando
pasas por una enfermedad así es inevitable pararse a reflexionar sobre la vida
y la gente que tienes cerca».
La cirugía
duró unas cuatro horas y salió a la perfección, «de libro, me dijeron
posteriormente», añade. «Salí ‘grogui’, pero recuerdo que mi esposa, Sagrario,
y mi hermana estaban esperándome fuera, me saludaron y me metieron en la UCI.
De aquella noche no recuerdo nada, a la mañana siguiente empecé a escuchar a los
sanitarios, se acercaron y me dijeron que si quería desayunar. Y, oye, tenía
apetito. A lo largo del día me subieron a la planta y al tercer día me
dieron el alta. Todo fue muy bien», recuerda.
Eso sí,
salió del hospital con la sonda, con la que podía hacer una vida normal, pero
que «era incómodo». Como es lógico, no todo quedó ahí, tras el trámite
hospitalario llegó la recuperación y luchar contra las secuelas de una
intervención tan invasiva, principalmente con la incontinencia y la disfunción
eréctil, así que comenzó su rehabilitación, primero en casa y luego en el
hospital. «Al principio estás fastidiado porque tienes incontinencia y no es
agradable, tienes que ir pesando cada día la compresa para seguir la
evolución, yo me hice una tabla de Excel y lo llevaba a rajatabla. Las primeras
semanas te desesperas un poco porque ves que la compresa se empapa mucho, pero
luego todo va mejorando», reconoce. Él quería retomar cuanto antes su vida pre
cáncer, «pero hay que ser consciente de que cuando pasas una enfermedad así no
vuelves a ser el mismo, hay que adaptarse».
Filantropía sanitaria
Santiago,
que en la actualidad disfruta de su jubilación, trabajó durante muchos años
como directivo de márketing en una multinacional de construcción, y ahora, con
todo el tiempo para él disfruta de la montaña, su pasión. «Soy una persona
muy deportista, me encanta el alpinismo, de hecho, todo el mundo me echa
menos años de los que tengo, me gusta cuidarme, el ejercicio es fundamental»,
confiesa. De hecho, esta forma de vida tan saludable y activa le ha ayudado
mucho en su recuperación, principalmente las caminatas por El Pardo y los
varios 3.000 que ha ascendido a pie, dan buena cuenta de ello. Así que cuando
notó que la incontinencia disminuía retomó sus paseos (y tan bien sus cañitas)
por El Retiro. «Cuando en Madrid pasamos a la fase 1 de desescalada fue una
alegría porque podía retomar mis caminatas, me hago hasta 24 km al día. Me
encanta caminar y disfrutar de la ciudad», relata con una pasmosa vitalidad.
Sobre el
otro de los aspectos relacionados con las secuelas, la disfunción eréctil,
Santiago habla sin tapujos. Es un tema que muchos hombres que han atravesado un
cáncer de próstata tienden a ocultar, pero él considera fundamental que se
ponga de manifiesto para que todos los varones que se encuentran en su
situación no tengan vergüenza a la hora de acudir a rehabilitación para
recobrar la función. «Esta recuperación es más lenta, pero hay métodos muy
eficaces. Es cierto que también entran en juego otros factores, como la edad,
pero no hay que renunciar al placer del sexo por ello. Se puede seguir haciendo
y disfrutando», apunta.
De hecho,
Santiago participa de manera voluntaria en varias charlas y encuentros que se
realizan para informar a hombres que están pasando por el proceso de un cáncer
de próstata. También es miembro de la ANCAP, la asociación que asesora a
este tipo de pacientes y en la que él se apoyó cuando le diagnosticaron cáncer.
«Existen varios tipos de intervención, desde la cirugía tradicional, a la
laparoscopia o el Robot Da Vinci. Es alucinante cómo ha evolucionado. Es
fundamental la inversión en tecnología sanitaria, por eso me pongo de los
nervios cuando escucho a políticos como Pablo Iglesias criticando a empresarios
filántropos como Amancio Ortega que tanto han invertido en maquinaria y
tratamientos de primera categoría», argumenta.
Dado el
éxito de su recuperación, Santiago no ha tenido que someterse a ninguna sesión
de radioterapia, aunque dice estar «preparado para lo que tenga que venir». Con
lo que ya sueña es con regresar a sus viajes de alpinismo. «Me encuentro en
plena forma, no te digo más que con los que voy tienen 40 años. Me gustaría
que nuestra próxima aventura fuera a Monte Perdido o repetir la Gran Facha,
entre España y Francia. Pasar por un cáncer te hace ver la vida con un mayor
realismo y con la aceptación de que nuestra vida tiene un final, por eso hay
que aprovechar cada momento», concluye animoso.
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DE:CáncerEnfermedadesCáncer de próstata
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